lunes, 14 de junio de 2010

EL ARTE, AL RÍO (GUADALMEDINA)


El río Guadalmedina me evoca siempre momentos de mi niñez. Era el paso obligado que tenía que hacer desde mi casa para ir al colegio. Imagínense las veces que habré cruzado el puente del Carmen con la pesada mochila a la espalda a menudo más dormido que despierto. Recuerdo que hicimos durante una semana cultural todos los niños un maratón en él y, para ello, el Ayuntamiento desbrozó todo el cauce y le colocó una escalera para que pudiésemos bajar. Esa infraestructura nos dio la vida. A los pocos días colocamos en la otra orilla un sinfín de cajas apiladas a modo también de escalera y cambiamos nuestro rutinario camino diario por otro mucho más divertido y lleno de aventuras. La broza volvió a crecer y el paso era todo un desafío contra la naturaleza, con frecuencia interrumpido por personajes un tanto extraños que se escondían de nosotros jeringuilla en mano, altamente contrariados por nuestra presencia. Todo eso era antes de que se transformase en lo que actualmente lo conocemos.

El pasado año, una diferente iniciativa se abría paso entre las propuestas culturales malagueñas y tomaba la pradera verde del río como lugar de encuentro de distintos artistas de la ciudad que, entorno a este espacio, mostraban libremente sus creaciones a extraños y visitantes. La actividad se celebró durante todo el verano a razón de un encuentro mensual. Los organizadores, por llamarles de algún modo, ya que la muestra carece casi de organización, le han denominado Guadalfen. Y consiste precisamente en eso: en convocar a todos los creadores de la ciudad de cualquiera de las disciplinas artísticas a exponer su obra, sin complejos, en este espacio público y convivir durante unas horas músicos, artistas, escritores, actores y personajes callejeros de toda índole.

El viernes tuvo lugar el primero de los encuentros de este año. A pocos metros del CAC un grupo no muy nutrido de artistas se dieron cita una vez más para mostrar sus trabajos y compartir con otros momentos de charla, debate y algo de música. Entre los artistas presentes, algunos totalmente desconocidos y cuestionables, pude advertir la presencia de Daniel Gómez, Emmanuel Lafont, Pedro Okña y Betty Bundy. También andaba por allí el músico y cantautor Javier Gómez Bello y los chicos del grupo de teatro Bajotierra. Compartí charla y sueños con los integrantes del Foro Malagueño por la Cinemateca y pude también conocer a una de las responsables del Encuentro, Amelia Marrades, que me explicó la filosofía de esta experiencia cultural.

La idea de que los artistas expongan en espacio público me seduce bastante. Lejos de contenedores decimonónicos o galerías de arte inaccesibles para la mayoría de los creadores, los espacios urbanos adquieren importancia porque el artista no tiene que estar supeditado a la disponibilidad o no del espacio expositivo para exponer su creación, y por otro lado, se interactúa con el paseante que se encuentra con el objeto de arte sin ir a buscarlo, acercando éste a una ciudadanía que, de otra forma, no tendría conocimiento de la acción creadora.
Teniendo en cuenta este planteamiento y sin dejar de vista la libertad de acción de este tipo de propuestas, los impulsores de la iniciativa Guadalfen deberían tener en cuenta alguna consideración. Por un lado, es necesario realizar una mejor difusión del encuentro para que un mayor número de creadores puedan participar y, por otro, sería deseable convocar a un número determinado de artistas con cierta trayectoria y calidad, para que la actividad sea objeto de interés por parte de la ciudad, sin despreciar a cualquiera que, de manera espontánea, desee libremente participar.

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