viernes, 28 de mayo de 2010

IV CERTAMEN INTERNACIONAL DE CINE CAMPESINO DE ÁLORA


El Certamen Internacional de Cine Campesino de Álora resurge después de 29 años para ofrecer, entre el 5 y el 12 de junio, una panorámica de 60 producciones de 14 países en las que se abordan temas relacionados con la vida rural, la agricultura, la ecología, la soberanía alimentaria o el patrimonio cultural y económico, a menudo en peligro de extinción, de comunidades rurales de todo el mundo. Además de las películas, se ha elaborado una programación paralela de conferencias y coloquios centrados en la temática que aborda el festival. 

Toda la información necesaria la tenéis en su web: www.certamendecinecampesino.com

martes, 25 de mayo de 2010

7º Festival de Cine Africano de Tarifa

El FCAT alcanza este año su séptima edición proyectando 113 películas africanas o sobre África. El festival expone un amplio abanico de producciones: grandes clásicos, obras innovadoras, largometrajes de ficción o documentales, de casi todos los países, desde Sudáfrica a Marruecos o de Senegal a Etiopía. Es un cine de calidad que muestra el potencial creador de los cineastas africanos y que, poco a poco, va ganando seguidores en España y creando en nuestro país una visión diferente sobre el arte y la realidad del continente negro. El festival nació en 2004 con el objetivo de dar a conocer una de las cinematografías menos conocidas del planeta y, en tan solo siete años, se ha convertido en un certamen de referencia a nivel internacional y en una cita imprescindible para aquellos que aman el cine y aman África.

Toda la información necesaria está en su web: www.fcat.es/FCAT/

LA LUNA EN TÍ



Si te perdiste "La luna en tí" en la última edición del Festival de Cine Español de Málaga estás de suerte. Aquí puedes ver el documental sobre la menstruación de la realizadora eslovaca, está en versión original y con subtítulos en inglés. Diana Fabianova quiere saber por qué, siendo una mujer sana, y como ella muchas, tiene menstruaciones dolorosas y las ha vivido como una enfermedad. Su búsqueda es reveladora y está repleta de humor. Éste es el tráiler:


La luna en ti from Yorokobu on Vimeo.

La web de la película es estupenda: mooninsideyou.com

Gracias a la bloguera orlanda por facilitar este post.

jueves, 20 de mayo de 2010

V Festival de Cortometrajes "Baños del Carmen"


Ha llegado la hora de la verdad: haz tu corto para el V Festival de cortometrajes Baños del Carmen. 



Primer premio: Columnita Baños del Carmen + 1200 pavos (UMA)

Segundo Premio: columnita Baños del Carmen + 1000 pavos (AIJ)

Premio del Publico: Columnita Baños del Carmen + 300 pavos (Malagazine) + Orza de lomo en manteca (Roper) y Beca 2011 audiovisual curso de verano de la Universidad de Malaga.
 
Se premiarán los pocos medios y la creatividad.
Aprovecha esta oportunidad para expresarte!
Hazlo fino. 


Todas las bases en ACBC

sábado, 15 de mayo de 2010

El último verano de La Boyita

Esta es la crítica de Javier Tolentino al último film de la realizadora argentina Julia Solomonoff , El último verano de La Boyita, que podeis encontrar en cartelera en el Cine Albéniz y que recomendamos desde el Foro Malagueño por la Cinemateca. Que lo disfrutéis!
Créanme, cuando vi a Julia Solomonoff conduciendo el coche, por aquella carretera a ninguna parte de La Patagonia, recogiendo al entrañable viejo de la película de Carlos Sorín, Historias Mínimas, intuí que esa mujer era más que una actriz, que sabía contar y que nos dejaba en situación de orfandad cuando desaparecía de la pantalla. Ahora sabemos que Julia ha realizado cortos, que hizo un largometraje, Hermanas (2005) y que ahora los hermanos Almodóvar se han decidido por apoyarle en este bello, bellísimo verano de la boyita (El verano de la boyita).

La Boyita es un remolque, una casa rodante, un lugar para flotar, para volar, para viajar, una especie de anfibio doméstico con la capacidad para fantasear mientras los padres hablan, conducen, se turnan y mientras todo eso sucede la cabeza de Jorgelina (pequeña protagonista de esta aventura del estío) imagina bosques y ríos, aventuras durante todo un largo verano. Sin embargo la vida puede cambiar en un solo instante y lo que iba a ser un espacio para volar puede convertirse en un escondite lleno de polvo y que jamás se movió de sitio alguno.

No, no voy a contar la historia de La Boyita, tendrán que verla, tan sólo diré que a mi me ha emocionado: me he mojado con la tormenta en medio del campo, del bosque argentino; he querido galopar en esos caballos adiestrados por Mario, pero, sobre todo, me ha empapado la nostalgia de la película, esa relación a lo largo de todo un verano entre el padre y la hija, esa ruptura amorosa que divide el mundo de los adolescentes y que les empuja al abismo, al miedo. Justo el miedo que propone el cuerpo del ser humano cuando comienza a someterse a cambios que no se controlan, que no se sabe.
En esta película, Julia, su directora, nos ha metido un chute directo a la infancia, al verano, a los cálidos y clandestinos baños a la hora de la siesta, el miedo y la lumbre por el roce, por el afecto y una fotografía y un sonido donde se escucha el ulular del viento, el aleteo de las cigarras y el chapoteo de las ranas, sonido inconfundible de un verano que nunca es de ayer, es de siempre, de todos los que no han cumplido apenas trece años.

Pero El último verano de La Boyita es mucho más que esta pequeña crónica: es la muestra de lo raro, de la diferencia, de los baroncitos o varoncitos y de los machos, de la envidia en la adolescencia porque la hermana mayor se te escapa en el tiempo, de tu padre que vuela quizá a un lugar donde ya no podrás verle. Del miedo a lo que habrá más allá de la pubertad. Razones propone Julia de esa intuición adolescente por el miedo que habrá de venir. Me gusta la cámara y la mirada de Julia Solomonoff, al otro lado de la ciénaga de Lucrecia Martel.

Más información en: El Séptimo Vicio

viernes, 30 de abril de 2010

Alicia sin Maravillas

El lunes por la tarde me dirijo ilusionada al recién estrenado cine Albéniz, para ver Alicia en el país de las Maravillas. Al entrar, el cine parece un hotel de cuatro estrellas, pero no tengo tiempo de detenerme en los detalles, ¡no hay tiempo! ¡Llego tarde! Y me introduzco de prisa en la suite reservada para la proyección.

En la pantalla me encuentro a una Alicia veinteañera y bastante sosa (Mia Wasikowska) que vive extrañada en su mundo victoriano e insegura de lo que pasa a su alrededor. Al borde del noviazgo, cuando todos los ojos de la sociedad esperan el “sí, quiero”, la chica se escapa y cumple el salto que la llevará al submundo maravilloso que quizás visitó de niña.



A través de un decorado en 3d espectacular (y que sin embargo no sé si vale el desperdicio de plástico que conllevan las gafas de 3D de usar y tirar), Alicia sigue el conejo blanco, tropezando con todos los personajes que nos esperamos: la oruga delirante con una dosis de mala leche, los gemelos (un Matt Lucas de Little Brittain, en versión clónica), el sonriente Gato de Cheshire y el sombrerero- Johnny Depp- que, privado de la entusiasmante locura con que antaño celebraba los no cumpleaños no sabe si reír o llorar y lo mismo sentimos los del público, al verle así. El personaje estéticamente más contundente es, sin duda, La Reina de Corazones (Helena Bonham Carter, ¿cómo no?), presumiendo de cabeza y obsesionada con las cabezas de los demás.


Incluso en el mundo de sus fantasías, Alicia sigue dudando entre cumplir las expectativas de la sociedad o vivir a su manera. Rozando la crisis de identidad, invoca lo mágico de pensar en lo imposible y, cuando la incertidumbre se hace insostenible, lo único que realmente consigue es esquivar los trastos que le tira Johnny Depp. La bella durmiente de Tim Burton no quiere echarse novio y se despierta por su propia voluntad justo a tiempo para una cita de negocios…


Salimos de la sala a través de una escalera que parece llevarnos a lo más profundo: ¿Encontraremos el país de las Maravillas? le pregunto al acomodador. No, encontramos Málaga, eso sí, un poco más maravillosa desde el momento en que se ha realizado algo que parecía imposible: que el cine Albéniz volviera a abrir sus puertas.